Cirugía de miopía, hipermetropía, astigmatismo

LASIK

El LASIK (acrónimo de Laser-Assisted in Situ Keratomileusis) es una de las técnicas más utilizadas. Debido a su seguridad y reproducibilidad se ha tratado de una auténtica revolución en la oftalmología moderna. El efecto deseado se consigue moldeando la superficie anterior de la córnea mediante ablación por láser excimer.
A los pacientes que usen lentes de contacto blandos se les suele pedir que dejen de llevarlas durante unos 10 o 15 días antes de la operación. Para aquellos que lleven lentes de contacto duras, el tiempo recomendado es un mínimo de seis semanas, más otras seis semanas por cada tres años que lleven con ellas. Antes de la operación, la córnea del paciente se examina para determinar su grosor y su contorno. Usando un láser de baja potencia, se crea un mapa topográfico de la córnea. Este proceso también detecta el astigmatismo y otras irregularidades en la córnea. Usando esta información, se calcula la cantidad y la localización del tejido corneal a eliminar en la operación. Al paciente se le receta un antibiótico para que empiece a tomarlo antes de la operación.
La operación se realiza con el paciente despierto. Normalmente se le administra un sedante y un anestésico en forma de gotas para los ojos. La intervención dura unos 5 minutos y es indolora. Al cabo de pocas horas el paciente empieza a ver bien sin gafas. Durante unas semanas después de la cirugía se tiene que poner las gotas de antibiótico y antiinflamatorio. También se utilizan lágrimas artificiales, pues es muy frecuente la sensación de sequedad, que mejora al cabo de unas semanas.
No todos los pacientes son candidatos para la cirugía con LASIK. Se recomienda para las personas que tienen la miopía menor de -10 dioptrías y deben tener la córnea lo suficientemente gruesa. En estas personas se recomienda el implante de lente intraocular.